Lo primero que debes tener en cuenta es qué tipo de piel tienes. Si es grasa o más seca. Podemos encontrar bases de maquillaje en muchas texturas. También debes tener en cuenta tu estilo de vida y si la quieres para el día a día…

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PIELES GRASAS

Aunque tu piel sea grasa no olvides nunca limpiarla y después aplicar una crema hidratante en todo tu rostro. Esto hará que al estar ya hidratado el rostro, la piel no segregue tanta grasa natural como de costumbre.

El segundo paso es elegir una base oil-free, es decir sin aceites. La mayoría de bases suelen llevar aceites que hacen la piel más grasa por eso asegúrate que en el producto indique que está libre de aceites. Esto hará que no te aparezcan brillos y unificará el tono, así tu piel permanecerá mate por más tiempo. La mejor opción es usar una base compacta y extenderla con una brocha adecuada. Y después aplicar polvos para sellar mejor el maquillaje.

Para tu día a día lo más completo y rápido es usar una BBcream oil-free que además de hidratar retrasará la aparición de brillos.

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PIELES SECAS

Opta por utilizar una base fluida o líquida, normalmente suelen ser mucho más hidratantes que el resto así que nos vendrá muy bien si tienes una piel seca. Para obtener un mejor resultado no olvides aplicar antes de la base, una crema especial para pieles secas y con factor solar, que es muy importante para este tipo de pieles.

La ventaja es que la mayoría de bases de maquillaje suelen ser líquidas o en crema por lo que tendrás una amplia gama de tonos y marcas.

PIEL NORMAL/MIXTA

Si tu piel no es ni muy grasa ni muy seca ¡Estás de suerte! Puedes usar la base que más de ajuste a ti. Aunque la ideal sería una base tipo mousse ya que es apto para todo tipo de pieles y te dejará el rostro con un aspecto aterciopelado y muy natural.

También puedes utilizar una bb-cream que estará hidratando tu piel al mismo tiempo que te da luz y color en tu rostro.

Si lo que quieres es matificar tu piel solo tienes que agregar polvos compactos después de haber aplicado la base.

TONO DE PIEL

Es importante que elijas el tono que más se asemeje al tuyo para que a la hora de maquillarnos no se note la diferencia y no haya cortes entre nuestra cara y el resto del cuerpo y así conseguiremos un acabado natural.

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Cuando estemos comprando y comparando los distintos tonos nunca hay que probárnoslo en la mano ni en la muñeca porque en esta zona la piel tiende a ser más oscura. Pero tampoco debemos probarla en la cara. Lo ideal es ponerla en el cuello y ver cómo nos sienta en un lugar bien iluminado, preferiblemente en luz natural.

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No elijas un tono más oscuro o de un tono que no es el tuyo con la intención de darle “más color a la cara”. Para eso existen los polvos  bronceadores o de sol y los coloretes. Aplícalos después de la base porque así el resultado será mucho más creíble y natural.

APLICACIÓN

Aplica la base en la zona central del rostro: frente, nariz, pómulos y barbilla, extendiéndola con una brocha o esponja hacia fuera. Después maquilla un poco la zona del cuello para evitar cortes.